La espera

  Entramos a una enorme habitación, sin paredes ni techo. Debía tener kilómetros de largo. El piso era la pura tierra y algunos pastizales. Lo único que había en la habitación era una enorme cantidad de sillas, como esas de los viejos bares de Corrientes. Todas vacías, al menos, esa fue mi primera impresión.    …