Intuición y memoria ancestral

tierraNuestra percepción funciona naturalmente bajo diversos principios que la organizan. Por eso decimos que la PERCEPCIÓN es algo construido a partir de la SENSACIÓN (información que llega a través de los sentidos) Uno de los principales es el principio de figura-fondo.

Este principio tiene que ver con la anatomía del ojo, que en su zona central posee una mayor cantidad de receptores; a esto le llamamos usualmente el FOCO visual.

El cerebro “recorta” esta zona dandole una jerarquía mayor que al resto del campo percibido. Y por eso se habla de figura y el resto que queda en un plano de menor jerarquía lo denominamos fondo.

Usualmente en el fondo hay cientos de elementos que no percibimos más que de un modo difuso, sin embargo, eso no quiere decir que estos elementos no tengan importancia. De hecho, todo lo que es figura en algún momento fue fondo. Así que esos componentes que carecían de importancia de pronto cobran relevancia y organizan la percepción orientando el campo hacia un sentido específico: el de la figura.

Pero qué ocurre si tratamos de abarcar más y más, es decir ampliar el foco de atención hasta que abarque cada vez más de lo que era fondo. Claro que no es posible captar todo el perímetro, con la misma definición que tenemos en el foco, pero al relajar la atención dejando que se expanda los resultados pueden ser asombrosos. La mente comenzará a funcionar de otra forma, de una forma más global, no tan fragmentadora.

Lo cierto es que cuantos más elementos del entorno podamos incluir en la percepción más preciso será el análisis que hagamos de la situación en la que estemos, es decir más posible es que podamos anticipar de alguna manera hacia dónde puede evolucionar esa configuración percibida.

Normalmente lo que llamamos percepción subliminal es la percepción de fondo. Son elementos percibidos que no han llegado a tener la jerarquía suficiente como para ser figura, por lo tanto permanecen como fondo. Sin embargo esas percepciones pueden influenciar la conducta de las personas, y aunque no podamos definirlas con la claridad que usualmente definimos lo que está en el foco de atención, podemos experimentar sensaciones, a veces vagas pero que se hacen presentes con gran intensidad. De hecho usualmente de allí provienen lo que llamamos intuiciones, o los sentimientos inconscientes de aprensión, rechazo, miedo etc.  Es decir aunque nuestra percepción ha captado amenazas posibles, los elementos que denuncian ese peligro no han sido percibidos como figura, por lo tanto no puede explicarse con la claridad de lo que es completamente consciente, sin embargo puede tenerse certeza de lo que se siente con lo cual, es bueno prestarle atención a nuestras intuiciones.

En los términos de la psicología freudiana el fondo constituiría todo aquello que no es consciente, es decir que no deviene figura o centro de atención. El fondo estaría constituido por la totalidad de los elementos del campo del que nosotros mismos somos parte. ese fondo o inconsciente puede en cualquier momento ganar la suficiente energía como para ser notado (devenir figura) pero también hay elementos del fondo que por sus características se niegan a devenir figura. Por ejemplo los elementos que no tienen un contraste o borden o formas más o menos estructuradas (estructurables) por las leyes de la  percepción. En ese caso puede tratarse de dimensiones del inconsciente que van más allá de lo personal, como por ejemplo memorias heredadas, o bien elementos perturbadores o memorias traumáticas pudiendo éstas últimas ser personales o familiares.

Surge la pregunta de si somos capaces de llevar memorias que no nos pertenezcan, memorias heredadas. Pues en los últimos años la ciencia ha podido demostrar que efectivamente cargamos vestigios de memorias de situaciones que no hemos vivido personalmente, y que en cambio fueron vividas por nuestros antepasados. En general memorias de situaciones traumáticas, de amenazas o situaciones de mucho stress.

Este mecanismo no es privativo de los seres humanos sino de la mayoría de las especies animales. Es sabido que las crias de herbívoros son capaces de reconocer a sus predadores al verlos por primera vez, y lo hacen porque, en algún momento un ancestro de ellos vio como un carnívoro devoraba a un congénere y esa memoria fue tan perturbadora que se codificó genéticamente para que la descendencia supiera de ello y pudiese protegerse.

Por ello cabe pensar que aquello que sostienen las culturas tribales, los chamanes de la mayoría de los continentes de que “la sabiduría de los ancestros nos acompaña permanentemente” cobra un nuevo significado a la luz de estas nuevas observaciones.

Guillermo Leone

Publicación febrero 2018; revisión abril 2020.

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